
La gran zona minera hispánica, fuente de recursos inagotables para la Roma imperial, muestra un claro ejemplo en el nordeste peninsular y en particular, la costa rica en hierro y plata del País Vasco. Oiasso también destacaba en este aspecto tan desconocido para el gran público. Su importante zona minera, determinaría de manera irreversible su importancia económica en la zona aquitana. El coto minero de Arditurri es un claro y desconocido ejemplo para la mayoría, se encuentra situado en el parque natural de Aiako Harria.
Según se cuenta se necesitaron unos cuatrocientos hombres, esclavos por su puesto, durante unos 200 años para abrir unos quince quilómetros de galerías. El gran objetivo: la obtención de plata, que no sólo se limitaba al coto guipuzcoano. A pesar de su gran valía dentro del sector minero, el pueblo romano, no explotó totalmente el coto. No sería hasta el S. XVIII, que Arditurri surgió a la luz nuevamente, gracias al informe arquitectónico descriptivo (1804) y de explotación realizado por el ingeniero alemán Juan Guillermo Thalacker. Contemporáneamente (1983 - 1987), se llevarían a cabo las primeras prospecciones arqueológicas de las minas abandonadas del coto minero de Arditurri, para ser ampliado con posterioridad a la totalidad de Gipuzkoa [1].
En la actualidad, como puede observarse en la fotografía superior (Figura 01), parte del complejo minero fue recuperado y equipado para recibir visitas, construyéndose en el exterior un centro de interpretación, donde se expone la riqueza paisajística y cultural del parque natural de Aiako Harria y la historia de la explotación.
Según se cuenta se necesitaron unos cuatrocientos hombres, esclavos por su puesto, durante unos 200 años para abrir unos quince quilómetros de galerías. El gran objetivo: la obtención de plata, que no sólo se limitaba al coto guipuzcoano. A pesar de su gran valía dentro del sector minero, el pueblo romano, no explotó totalmente el coto. No sería hasta el S. XVIII, que Arditurri surgió a la luz nuevamente, gracias al informe arquitectónico descriptivo (1804) y de explotación realizado por el ingeniero alemán Juan Guillermo Thalacker. Contemporáneamente (1983 - 1987), se llevarían a cabo las primeras prospecciones arqueológicas de las minas abandonadas del coto minero de Arditurri, para ser ampliado con posterioridad a la totalidad de Gipuzkoa [1].
En la actualidad, como puede observarse en la fotografía superior (Figura 01), parte del complejo minero fue recuperado y equipado para recibir visitas, construyéndose en el exterior un centro de interpretación, donde se expone la riqueza paisajística y cultural del parque natural de Aiako Harria y la historia de la explotación.
Situación actual de la minería romana de Arditurri [1]
Como simple visitante en la distancia debo destacar que sorprende la magnitud geográfica que abarca el coto minero de Arditurri, ya que se extiende en la cabecera del río Oiartzun y ocupa la totalidad de los valles que quedan al pie de la Peña de Aia y el collado del Aritxulegi (Figura 02), colindante a la comunidad foral de Navarra.
Figura 02: el "famoso", para un servidor y sus acompañantes, Alto del Aritxulegi (540 metros aproximadamente), que separa Euskadi de la Comunidad Foral de Navarra, como queda patente en la imagen.
Se tiene constancia de hasta seis galerías romanas en las canteras de Santa Bárbara y Otsamantegi. A pesar del aparente éxito arqueológico que estos hallazgos suponen, cabe destacar que han estado sometidos a un intenso laboreo por parte de la minería moderna. Por ello, en gran parte, se debe la desaparición de la mayoría de las características romanas primigenias de las galerías del coto minero de Arditurri.
La minería en tiempos de Augusto
El objetivo continúa siendo bastante parecido al actual: obtención rápida, sencilla, económica y rentable de plata. El mecanismo implicaba la creación de galerías abovedadas y estrechas con huecos periódicos para poder depositar lámparas con las que poder iluminarlas [1]. La pregunta principal, que os pudierais hacer: ¿Cómo, sin la actual tecnología, se podrían encontrar los filones de plata? Muy sencillo, a simple vista no parece. A partir del S. I dC los sabios romanos encargados de las explotaciones, normalmente libertos del propio emperador, debían observar la vegetación y superficie a excavar e inferir a partir de éstas la posibilidad exitosa de encontrar el preciado metal. De esta forma, se excavaba hasta cruzar la veta, mediante la creación de precarias galerías con grandes pendientes, que rápidamente eran abandonadas, por poco rentables o por la carencia del mineral deseado. La torrefacción, era el método usado por las grandes civilizaciones de la Edad Antigua, ya atestiguado por Tito Livio cuando Aníbal pasó a Italia por los Alpes con su numeroso ejercito cartaginés durante la Segunda Guerra Púnica (Figura 03) [2], y que consistía en la quema de la roca para resquebrajarla y hacerla saltar en pedazos. Por último, la extracción se daba por la creación de galerías horizontales. No deja de impresionar el relato de Tito Livio, tal y como se describe a continuación:
"Al detenerse allí los jinetes como si fuera el final del camino, se comunicó a Aníbal, extrañado por el motivo que retrasaba a la columna, que había una roca insalvable."
Tito Livio (Libro XXI, 36.3-4).
Y sigue:
"Luego, se llevó a los soldados a trabajar la roca, por donde únicamente se podía abrir camino. Como tenían que cortar la roca, abatieron y talaron enormes árboles de los alrededores, levantaron un gran rimero de leños, le prendieron fuego aprovechando que la fuerza del viento era apropiada para producirlo y la desintegraron vertiendo vinagre [3] sobre la roca ardiendo. Así, tras tostar la roca con el fuego, la abrieron con instrumentos de hierro y suavizaron las pendientes con pequeñas rampas, de forma que pudieran bajar no sólo las acémillas, sino también los elefantes."
Tito Livio (Libro XXI, 37. 2-4).
Figura 03: mapa histórico con las diferentes campañas, recorridos y batallas más significativas que enfrentaron al ejército cartaginés contra el poder de Roma entre los años 218 aC y 202 aC, y que tendría como hitos: el paso de Aníbal de Hispania a Italia atravesando Pirineos y Alpes y posteriormente la batalla de Zama, donde sucumbirían todas las esperanzas de libertad cartaginesas.
Economía romana y galena vasca de Oiasso
Si se centra la atención en la explotación de galena (mezcla de plomo y plata), el mecanismo usado por los romanos para su separación fueron: la decantación de la aleación extraída y posterior copelación, con la que se pueden separar el plomo y la plata. A demás de galena, se remarca en el trabajo de María Mercedes Urteaga Artigas (1997) que también eran extraídas otras aleaciones y minerales como: fluorita (mezcla de calcio y flúor), blenda (sulfuro de zinc) y hierro [1].
Recordatorios
A recordar ese maravilloso paseo nocturno, por mi queridísimo Alto de Aritxulegi (Figura 04), a caballo de Euskadi y la Comunidad Foral de Navarro. Para mi y mis amigos, fueron emotivos aquel breve instante en el que estuvimos a punto de continuar travesía hacia Navarra para no deshacer unos 540 metros de ascenso en medio de la oscuridad más absoluta y el misterio más envolvente que jamás haya sentido. Ahí va mi pequeño homenage a quienes me acompañaron y a aquellos intrépidos romanos que se adentraron en el parque nacional de Aiako Harria para extraer de él su más preciado bien económico: la galena.
Figura 04: el punto A denota la posición de las minas de Arditurri en Arditurri Bidea (Oiartzun), mientras que el punto B denota la posición del "famoso" Alto del Aritxulegi.
Bibliografía
01. URTEAGA ARTIGAS, MARÍA MERCEDES. "Minería romana en Gipuzkoa". (Arkeolan, No 8, 1997). pp. 491 – 515.
02. TITO LIVIO. "Historia de Roma. La Segunda Guerra Púnica. Tomo I: Libros XXI - XXV" (Colección Clásicos de Grecia y Roma). Edición de Juan Fernández Valverde et Antonio Ramírez de Verger (Alianza Editorial, 2009).
03. Para saber más: el uso del vinagre con acción corrosiva sobre roca también se atestigua en otros autores clásicos como Plinio el Viejo, Juvenal, Apiano y Amiano Marcelino.
02. TITO LIVIO. "Historia de Roma. La Segunda Guerra Púnica. Tomo I: Libros XXI - XXV" (Colección Clásicos de Grecia y Roma). Edición de Juan Fernández Valverde et Antonio Ramírez de Verger (Alianza Editorial, 2009).
03. Para saber más: el uso del vinagre con acción corrosiva sobre roca también se atestigua en otros autores clásicos como Plinio el Viejo, Juvenal, Apiano y Amiano Marcelino.
1 comentaris:
Gracias, Miquel por tus siempre interesantes comentarios e historias que nos acercan a conocer la Roma Clásica. La figura 02 es realmente sobrecogedora, el flash de la cámara deshizo la oscuridad que nos envolvía y nos mostró unas fronteras que en tiempos de Vasconia no existían.
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