27 de mayo de 2010

Oiasso (II): el Culto Romano Vasco Vivo Aún en la Necrópolis de Santa Elena.

Durante el S. II dC, la ciudad de Oiasso, experimentaría las bondades del importado sistema económico y cultural de Roma. En ese segundo campo, tan o más importante que el primero, Oiasso mostraría también algunas de las señas romanas más significativas pero, a la vez, más desconocidas en la actualidad. La necrópolis de Santa Elena, alejada del antiguo casco urbano de Oiasso pero cercana a uno de los posibles accesos a ésta, centrará mi segundo artículo dedicado a Oiasso.

El particular culto romano en Oiasso

Los restos arqueológicos permiten confirmar que, como en tantas otras partes del Imperio Romano, el culto a las divinidades locales se identificaba plenamente con el culto a la Tríada Capitolina de Roma. El más significativo en este aspecto fue el hallazgo durante la década de los ochenta de los cuatro ídolos de Higer en la playa de Hondarribia, como parte de un ajuar ritual datado del S. II dC. En él se han identificado a Minerva, Helio, Marte y Isis [1].

Tras este aparente clima de tolerancia religiosa, Roma solamente imponía una excepción: el culto al emperador. Sobre este apasionante capítulo de la historia religiosa de Roma, en su día ya expuse las bases en que fomentó Augusto uno de sus pilares para consolidar y sustentar el novedoso sistema imperial. Siguiendo el curso del río Ebro en su camino hacia el Mediterráneo, Barcino mostraba seguramente pautas similares en lo que se refiere al culto imperial [2], aunque tenían procesos de romanización bastante dispares a los de Oiasso.

Protagonistas de los cuatro ídolos de Higer

Los antecedentes del posible ajuar ritual de los cuatro ídolos de Higer se tienen que contextualizar en los intentos realizados por los diversos pueblos norteños por identificar sus ancestrales deidades con las recién adquirido panteón romano. Así, en Saint-Bertrand-de-Comminges, se encontraron identificaciones de éstas ancestrales deidades con Júpiter y Marte.

Por lo que a los protagonistas de los ídolos de Higer respecta, su historia mitológica es suficientemente entretenida como para hacer un alto en el camino y comentarla brevemente. Es curioso, de las cuatro deidades una de ellas sorprende: Isis. Aunque bien entrado el S. II dC, el culto a Isis se encontraba bastante extendido en todo el Imperio, me resulta sorprenderte Pompeii [3] (Figura 02) y Oiasso muestren cultos comunes. El culto de Isis era iniciático y como ya se ha dicho mostró un amplia difusión dentro de la cultura grecorromana [4].

Figura 01: Templo de Isis en las actuales ruínas de Pompeya es el mejor conservado de los tres que muestra la histórica ciudad amalfitana después de la erupción del Vesubio (79 dC) [3].

La necrópolis de Santa Elena

Excabada en el año 1971 - 1972 se encuentra situada en el extrarradio del núcleo urbano de Oiasso, siendo una de sus posibles entradas. Según algunos estudios, como el del Dr. Javier Andreu Pintado [5], sus restos se han fechado entre la segunda mitad del S. I dC y comienzos de S. II dC. La cronología de la necrópolis muestra diversas etapas: desde las urnas de incineración (S. I dC - S. II dC), el templete (S. IV dC), la consolidada cristianización (S. X), la primera ermita bajomedieval y la actual edificación. La incineración, característica de época antoniana, es una forma bastante significativa presente en la necrópolis de Santa Elena.

Agradecimientos

Mi interés por Oiasso debo agradecerlo a mi buen amigo Dr. Asier González y su querida María José Docampo. También agradecer la acogida que tuvimos, un servidor y Anna, amiga y fotografa de afición, por parte de toda su familia. Este agradecimiento no tendría valor si no dijera: vale mucho la pena viajar y visitar tierra vasca. Su gastronomía en forma de pincho (alias "bellotas"), y sus chuletas, rodaballos y besugos permanentemente acompañados por el siempre fresco y fino picor de un Txakoli ayudaron y me animaron a redactar los hitos romanos más importantes que una cultura milenaria asimilo entre los S. I dC - S. IV dC. No me gustaría acabar sin animar al Oiasso Erromatar Museoa (Museo Romano de Oiasso) su esfuerzo por conservar el pasado romano de Irún.


Bibliografía

01. URTEAGA, M. (1987) "Los bronces romanos de Higer, Hondarribia (Gipuzkoa)". Munibe Antropología - Arqueología nº 40. pp. 112 - 122.

02. Vease Culto imperial y templo al fundador Augusto. VAZQUEZ SANTIAGO, MIGUEL. (07.09.2009) "Colonia Iulia Augusta Faventia Paterna Barcino (IV)".

03. Vease 09. Una ciudad llena de dioses (pp. 421 - 428). BEARD, MARY. (2009) "Pompeya: Historia y leyenda de una ciudad romana" (Ed. Crítica).

04. MARCH, JENNY. (2002) "Diccionario de Mitología Clásica". (Ed. Crítica). Vease Minerva (p. 306), Marte (p. 290), Isis (p.266) y Helio (p.230).

05. PINTADO, JAVIER ANDREU. (2004). "Algunas consideraciones sobre las ciudades romanas del territorio vascón y su proceso de monumentalización". Espacio, Tiempo y Forma Serie II (nº 17 - 18, pp. 255 - 299).

2 comentaris:

Laura dijo...

Vaya, ¡muy buen artículo! Tendré que leer la entrada posterior que le dedicastre a Oiasso porque la verdad es que sé bastante poco acerca de la presencia de Roma en el País Vasco.

Y absolutamente de acuerdo acerca de la gastronomía, el verano pasado estuve por aquellas tierras visitando el Urkiola y comí de fábula. Este año repetiré en Euskadi ^^

Miquel dijo...

Uno, a pesar de no ser licenciado en Historia (me gustaría estar en ello), intenta hacer lo que buenamente puede... con un poco de rigor. No sé si quedará mucha más información en la recamara por aportar, Oiasso a pesar de ser centro comercial, era de dimensiones muy modestas para una "civitas" tipo del Mediterráneo. A su vez decir que no estuve "in situ" en la Necrópolis de Santa Elena. O sea que si alguinen puede aportar más datos que puedan ayudar, ya sabe... soy todo oídos. Eso sí, agradezco los ánimos recibidos.

Gracias